Un blog en la era de la IA
¿Cuántas veces empecé un blog en mi vida? Creo que voy por la vez 25. La motivación casi siempre ha sido la de registrar el momento, tomar la temperatura del ambiente y compartir lo que pienso/siento con quien tenga ganas de leer.
Y sí, va a sonar a nostalgia de persona mayor, pero qué buenos aquellos tiempos en los que tener un blog no era solo para las empresas grandes o para los escritores profesionales, sino para cualquiera que tuviera algo para decir. Se compartía con otros lo que nos parecía valioso y generábamos redes entre personas completamente desconocidas… extraño el blogroll.
En los tiempos de la Inteligencia Artificial es muy fácil llenar de contenido un sitio web, optimizado para SEO y para que la misma IA lo encuentre. Y a la vez, ¡Qué difícil es encontrar exactamente lo que estábamos buscando! Todo es uniforme, perfecto, cientos de páginas que dicen exactamente la misma cosa, como discurso de locos.
No soy una detractora: Uso Inteligencia Artificial para resumir las cosas que me son tediosas de leer, para extraer las siguientes tareas que debo realizar, para buscar información que la navegación tradicional me llevaría demasiado tiempo (qué fiaca!), pero no la uso para leer mis newsletters favoritos o para que me resuma los libros que compro de la subscripción de literatura, la IA todavía no invade mis espacios de placer:
Reservo para mi inteligencia humana las oportunidades de conexión con otros.
Como creadora de contenidos educativos, mi uso de IA es como mínimo, sujeto a la polémica: Colegas míos se vuelven locos buscando herramientas que detecten el uso de IA para poder desaprobar a sus alumnos, o para detectar las “trampas” que pudieron haber hecho en la presentación de trabajos. Yo por mi parte trato de encontrar dónde estuvo el input humano en el trabajo presentado: ¿Hubo elaboración? ¿Cuántas veces iteró su prompt? En las conclusiones finales, ¿Hay reflexiones personales?
Y en este blog, ¿Usaré Inteligencia Artificial? Quizás para ilustrar o para traer conceptos de otras partes, aunque mi idea es dejar que este espacio sea de notas al margen de lo que encuentro útil o necesario para la inteligencia humana en el proceso de cambios que estamos viviendo (¿Acaso existe un período que no sea de cambios en los últimos 100 años y particularmente en Argentina?).
El desafío es otra vez conmigo misma, tener algo parecido a una constancia y a no perder en el camino mi propia capacidad de compartir que es lo que siempre me ha entusiasmado del mundo digital.
Ojalá a vos que estás acá leyendo, algo de lo que te comparta te sirva ahora o en el futuro. No hay nada más que yo en estas líneas. Por un lugar hay que empezar y decido empezar por mí (una vez más).